Sodoma y Gomorra

Título: En busca del tiempo perdido IV: Sodoma y Gomorra.
Título original: À la recherche du temps perdu IV: Sodome et Gomorrhe
Autor: Marcel Proust, 1922,
Idioma: Español
eBook (PDF), 311 Páginas, 2.54 MB

Para muchos historiadores, En busca del Tiempo perdido no sólo es una obra cumbre de las letras francesas del siglo XX, sino también una de las más grandes creaciones literarias de todas las épocas, en la que la trasposición en el relato de la vida de Marcel Proust, así como de personajes y ambientes sociales de su tiempo, se pone al servicio de un propósito radicalmente innovador del género novelístico. Sodoma y Gomorra es el cuarto volumen de la serie que abren “Por el camino de Swann”, “A la sombra de las muchachas en flor” y “El mundo de Guermantes” y completan, por este orden “La prisionera”, “La fugitiva” y “El tiempo recobrado”.


La biografía de Proust como clave para entender la novela (Wikipedia)

Conviene conocer las relaciones que Proust mantuvo con los distintos miembros de su familia. Así, las figuras femeninas de su vida ( la madre; la abuela; la tía; la amiga de juegos infantiles; la sirvienta, las amigas-protectoras de tertulia; la amante que en realidad es una figura masculina; hombres homosexuales ; Mme de Sévigné y sus cartas ) son elementos centrales en la novela. Con estas figuras Proust mantuvo una relación especialmente estrecha durante su vida. Se puede decir que En Busca … es una gran novela de personajes femeninos y que la masculinidad no aparece bien estudiada, o al menos aparece retratada de un modo poco halagador: el personaje masculino a excepción ( quizás ) del narrador, suele ser presentado como un ser simple o virilmente tonto en sus manifestaciones ( Bloch; Saint-Loup; el director de Hotel en Balbec ), o adyacente a un personaje femenino ( padre; marido de Mme Verdurin; marido de Duquesa… ), cruel ( M. de Charlus; Norpois, Duque de Guermantes ), asexuado e intelectualizado( Brichot, Bergotte ) o engañado ( Swann ). El modelo de masculinidad más positivo y delicado en la novela es Swann, quien es sin embargo retratado como un hombre obsesionado enfermizamente por una mujer.

Por el contrario, la figura de su padre apenas aparece ficcionalizada en la novela. El padre del protagonista es un personaje que se cita de pasada pero que no se analiza ni se le presta atención ni ejerce una influencia mencionable. A partir de “La prisonnière” desaparece prácticamente de la narración y no sabemos nada de él. Es sabido que Proust mantuvo una relación difícil y distante con su padre. Desde este punto de vista también, la novela pierde en autenticidad y realismo. El padre del narrador es un personaje ausente, distante, poco decisivo en la vida del personaje y en los acontecimientos de la narración, lo cual es sorprendente cuando se piensa que el personaje vive en casa con sus progenitores. Desde este punto de vista, podríamos aventurarnos a decir, que la novela puede ser interpretada como un ajuste de cuentas literario con su padre: lo convierte en un personaje insignificante.

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